Decir ser cristiano vs. Ser cristiano

En estos días muchas personas tienden a llamarse cristianos, cuando todo lo que hacen es ir a la iglesia los domingos. “Ama a tu prójimo”, “Dios primero”, es lo que usualmente ponen en la biografías de sus redes sociales y eso es todo lo que hacen por Jesús.

¿Acaso no es eso lo que un cristiano tiene que hacer? Voy a hacer honesto y la verdad yo hice lo mismo por algún tiempo. Nosotros como cristianos sí debemos de hacer esas cosas, pero no tienen que terminar ahí solamente.

Primero, como cristianos tenemos que realmente entender el significado de ser cristiano y no sólo hacernos llamar algo que no somos. Ser cristiano es tener un amor intenso por Dios, seguir el camino que Jesús quiere que sigamos por medio de su palabra, comprender lo que Él hizo por nosotros en la cruz y  saber que no somos nada en comparación a su gloria (Romanos 3:23), y realmente crecer cada día más cerca de ÉL. Ser cristiano se trata de tener una relación y si no hay una relación será imposible tener una conexión con Dios.

Por ejemplo, pongámoslo de esta manera, cuando le mandas un mensaje de texto a tu pareja y no recibes una contestación eso ocasiona que de cierta manera te sientas mal y te duele. Bueno, Jesús te está mandando mensajes cada segundo de tu vida y está esperando que le contestes, sin embargo lo único que recibe de nosotros es un mensaje en blanco, un mensaje en blanco que dice “SOY CRISTIANO”, pero en realidad no le estás contestando su mensaje y algún día cuando quieras por fin contestar su mensaje va a ser demasiado tarde.

Será como cuando te encuentras en una emergencia y necesitas ayuda, pero te encuentras en un área donde no tienes señal (Mateo 7:23). Para realmente ser un cristiano tenemos que pedirle a Dios que entre a nuestras vidas, pedirle que nos cambie por completo, y cuando digo por completo me refiero a todo: la forma en que hablamos, que palabras usamos, como las usamos, como respondemos, con quien nos juntamos, como nos vestimos, como pensamos, lo que sentimos, lo que miramos, etc.

Simplemente todo esto tendrá como resultado ser obedientes a Dios, que nos mantendrá alejados del pecado. No, no somos perfectos y sí, sí caemos en pecado, pero gracias a la gracia de nuestro Dios es que podemos levantarnos de nuestras caídas y seguir adelante. Será difícil y pasaremos por muchas pruebas, pero si nos mantenemos en la zona y seguimos contestando los mensajes de nuestro Dios (leyendo Su palabra, orando y creciendo en fe), Él siempre nos contestará.

Oro para que alguien tenga la convicción de cambiar  su vida para lo que Dios nos creó. El mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos puede vivir dentro de nosotros. La pregunta es:  ¿queremos aceptarlo? Bueno, eso depende de cada uno; Jesucristo dio su vida por nosotros. ¿Estás dispuesto a dar la tuya por él? (Mateo 16:24-26)